🕹️ Dead as Disco: ritmo, violencia y estilo

Un adelanto que convierte la acción en coreografía musical y promete ser la próxima obsesión gamer.

Dead as Disco Playtest Depots (App 3483170) · SteamDB

Violencia estilizada para los que no tienen ritmo

A primera vista, Dead as Disco parece un híbrido entre un beat ‘em up y un juego de ritmo. Sin embargo, en la práctica se acerca más a una interpretación visual de un videoclip de acción. La versión de prueba incluye dos enfrentamientos: Hemlock y Arora, ambos presentados como duelos contra antiguos compañeros de banda del protagonista, Charlie Disco.

El nivel de Hemlock funciona como declaración de intenciones. El entorno está bañado en colores neón y sombras intensas, con una estética que recuerda a los cómics. Todo es exagerado, como si existiera a medio paso de la realidad.

La acción acompaña ese tono: combates en una estación de metro mientras suena una versión de Maniac de Michael Sembello. El ritmo nunca se interrumpe, incluso cuando el escenario cambia. En un momento esquivas trenes que llegan sincronizados con la música; al siguiente, peleas dentro de uno de esos vagones en pasillos estrechos.

El secreto está en que los ataques se sincronizan automáticamente con la música. El jugador no lucha contra el ritmo, lo cabalga. Cambiar de objetivo en medio de un combo, esquivar en el instante justo o ejecutar un remate se siente natural y fluido.

DEAD AS DISCO - review : r/IndieGaming

El efecto John Wick

La experiencia recuerda más a una secuencia de acción cinematográfica que a un juego de ritmo tradicional. Cada movimiento de Charlie parece coreografiado, como si estuviera en una película al estilo John Wick. La diferencia es que aquí el jugador dirige la acción, aunque el tempo esté automatizado.

El juego incluye un marcador global, lo que despierta el espíritu competitivo. En mi caso, pasé horas intentando superar a un colega que lideraba las tablas de puntuación en la pelea contra Hemlock. No lo logré, pero la obsesión por perfeccionar cada esquiva y transición demuestra el potencial adictivo del sistema.

El enfrentamiento contra Arora, aunque lo jugué menos, sugiere variedad. Mientras Hemlock es rápido y explosivo, Arora introduce patrones de láser que obligan a pensar en el espacio y la distancia más que en el combate cuerpo a cuerpo. Si cada jefe aporta su propia identidad musical, el juego podría mantener la frescura a lo largo de toda la campaña.

¿Puede durar el groove?

La gran incógnita es la sostenibilidad. Los sistemas basados en ritmo corren el riesgo de volverse repetitivos si no ofrecen suficiente diversidad. Dead as Disco parece consciente de ello y apunta a que cada nivel y jefe propongan un flujo distinto.

Lo más importante es que el juego entiende qué hace atractivo su concepto central: al automatizar el tiempo de los ataques, elimina la fricción típica de los juegos de ritmo y la sustituye por una experiencia más fluida y cinematográfica.

Si la versión completa mantiene la satisfacción de estos primeros combates, Dead as Disco podría convertirse en la próxima gran obsesión para quienes siempre quisieron sentirse como la persona más cool de la sala, incluso si —como yo— están fingiendo.

Dead as Disco

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